miércoles, 2 de octubre de 2019

Kenenisa Bekele y el Enfoque Atencional



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El "enfoque atencional"  clave en la victoria de Bekele en la Maratón de Berlín 2019.


El pasado domingo se celebró en Berlín una edición más de su prestigiosa maratón. El vencedor de la misma fue el etiope Kenenisa Bekele con un estratosférico registro de 2 horas, 1 minuto y 41 segundos. Tan sólo dos segundos más lento que el actual record del mundo del keniata Eliud Kipchoge.


Una de las claves del éxito de Bekele en dicha carrera tuvo que ver con la impecable gestión que el etiope hizo sobre una de las variables psicológicas que más influyen en el rendimiento deportivo: "El enfoque atencional".


Un enfoque atencional correcto permite al deportista detectar e interpretar las demandas que exige cada situación y tomar las decisiones oportunas en cada momento.


Estas decisiones pasan por prescindir de aquellos estímulos irrelevantes o aversivos para concentrarse en los realmente relevantes o decisivos.


La tarea no es sencilla dado que implica tomar decisiones en situaciones no siempre previstas y en un corto espacio de tiempo.


Dada su relevancia en el rendimiento del deportista, esta variable psicológica debería ser entrenada de forma específica, especialmente en deportistas que presentan déficits de atención o que tengan dificultades en discriminar entre estímulos relevantes e irrelevantes.


En la maratón del pasado domingo Bekele fue testigo en primera persona de uno de esos estímulos externos que pudo haber desviado su concentración en el reto y echado por tierra su magnífica actuación. 


En el Kilómetro 30, con las liebres ya desaparecidas, su compatriota Birham Legese realizó un pequeño cambio de ritmo dejando a Bekele fuera de su estela y situándolo a más de 300 metros de distancia. Todo un mundo.


Lo normal en ese tipo de escenario es que el deportista realice un sobreesfuerzo para ubicarse justo detrás de su rival y beneficiarse así de su ritmo y del menor esfuerzo que supone el hecho de que alquien te "corte el viento". Así sucede en deportes como el ciclismo, la formula 1, las motos, etc. También en atletismo.


Bekele no lo hizo. No atendió a ese estímulo externo y focalizó toda su atención en mantener aquel ritmo que tanto había entrenado. Su ritmo. No se preocupó por tanto de su rival aunque la victoria peligrase. 


Pocos kilómetros después, Legese no pudo mantener el ritmo que le había separado de Bekele y éste le superó con determinación cruzando la meta en primer lugar y firmando su mejor actuación de siempre en la distancia de Filípides. Impecable gestión del funcionamiento atencional.


Mi más sincera enhorabuena para este descomunal atleta.

1 comentario:

  1. Muy interesante Javi. También aplicable al entorno laboral fuera del deporte. Muchas gracias por este post.

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