lunes, 7 de octubre de 2019

Angélica Bengstsson y la gestión del miedo
















La saltadora de pértiga sueca Angélica Bengstsson, todo un ejemplo de cómo sobreponerse al miedo.


El pasado mundial de atletismo en Doha nos brindó varios momentos de disfrute para los aficionados al deporte olímpico por excelencia. Casi todos en formas de buenas actuaciones por parte de los atletas allí presentes.


Sin embargo, a veces las grandes gestas deportivas no se encuentran en las marcas, las medallas, o en los records sino en la forma en que cada deportista es capaz de gestionar imprevistos que ponen en riesgo no sólo su rendimiento deportivo sino también su propia integridad física.


Esto fue precisamente lo que sucedió en el concurso de pértiga femenino. La atleta sueca Angélica Bengstsson afrontaba su segundo intento sobre 4,80 mts cuando, al iniciar el vuelo, su pértiga se partió provocando una grave caída que dio con sus huesos sobre el tartán del estadio Califa de Doha.


Lo normal en esa situación es que Angélica hubiese renunciado a su tercer y último intento por varios motivos:

1.- La contusión había sido lo suficientemente grave como para infundir en la deportista el miedo a afrontar un nuevo intento..

2.- El tiempo de recuperación física y mental del que disponía para afrontar un nuevo intento era de apenas dos minutos.

3.- La altura a la que se enfrentaba suponía su mejor marca personal. Un reto demasiado ambicioso dadas las circunstancias.

4.- La atleta apenas tenía posibilidades de subirse al podium dado el nivel de sus principales rivales.

5.- Ya no disponía de su pértiga, rota en el segundo intento.


Pues bien, nada de lo anteriormente descrito limitó la ambición de la sueca por el reto.


Lejos de renunciar a ese último intento, pidió una pértiga a una compañera (cada pértiga es distinta en términos de longitud y dureza), solicitó con una sonrisa el apoyo del público, al que pidió que le acompañara durante la carrera de aproximación con palmas, y afrontó su último intento con tanta determinación que le hizo franquear el listón con suficiencia.


Más allá de las implicaciones deportivas de ese salto (marca personal, record de Suecia y sexta posición final en el concurso), lo verdaderamente impactante es cómo la atleta se enfrentó a sus posibles miedos y fue capaz de resolver con solvencia una situación amenazante para sus intereses deportivos.


Para ello tuvo que eliminar de su mente lo sucedido en apenas un par de minutos, y ver en ese tercer y último intento una oportunidad más de seguir disfrutando de algo que le apasiona: el salto con pértiga.


La gestión del miedo al fracaso y de otras situaciones amenazantes (estrés) deben trabajarse con la ayuda de un especialista en psicología deportiva. Una de las claves de ese trabajo consiste en entrenar al deportista para que se capaz de transformar las situaciones de estrés en opciones de disfrute. No siempre es fácil.

Gracias Angélica por esta magnífica lección.






miércoles, 2 de octubre de 2019

Kenenisa Bekele y el Enfoque Atencional



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El "enfoque atencional"  clave en la victoria de Bekele en la Maratón de Berlín 2019.


El pasado domingo se celebró en Berlín una edición más de su prestigiosa maratón. El vencedor de la misma fue el etiope Kenenisa Bekele con un estratosférico registro de 2 horas, 1 minuto y 41 segundos. Tan sólo dos segundos más lento que el actual record del mundo del keniata Eliud Kipchoge.


Una de las claves del éxito de Bekele en dicha carrera tuvo que ver con la impecable gestión que el etiope hizo sobre una de las variables psicológicas que más influyen en el rendimiento deportivo: "El enfoque atencional".


Un enfoque atencional correcto permite al deportista detectar e interpretar las demandas que exige cada situación y tomar las decisiones oportunas en cada momento.


Estas decisiones pasan por prescindir de aquellos estímulos irrelevantes o aversivos para concentrarse en los realmente relevantes o decisivos.


La tarea no es sencilla dado que implica tomar decisiones en situaciones no siempre previstas y en un corto espacio de tiempo.


Dada su relevancia en el rendimiento del deportista, esta variable psicológica debería ser entrenada de forma específica, especialmente en deportistas que presentan déficits de atención o que tengan dificultades en discriminar entre estímulos relevantes e irrelevantes.


En la maratón del pasado domingo Bekele fue testigo en primera persona de uno de esos estímulos externos que pudo haber desviado su concentración en el reto y echado por tierra su magnífica actuación. 


En el Kilómetro 30, con las liebres ya desaparecidas, su compatriota Birham Legese realizó un pequeño cambio de ritmo dejando a Bekele fuera de su estela y situándolo a más de 300 metros de distancia. Todo un mundo.


Lo normal en ese tipo de escenario es que el deportista realice un sobreesfuerzo para ubicarse justo detrás de su rival y beneficiarse así de su ritmo y del menor esfuerzo que supone el hecho de que alquien te "corte el viento". Así sucede en deportes como el ciclismo, la formula 1, las motos, etc. También en atletismo.


Bekele no lo hizo. No atendió a ese estímulo externo y focalizó toda su atención en mantener aquel ritmo que tanto había entrenado. Su ritmo. No se preocupó por tanto de su rival aunque la victoria peligrase. 


Pocos kilómetros después, Legese no pudo mantener el ritmo que le había separado de Bekele y éste le superó con determinación cruzando la meta en primer lugar y firmando su mejor actuación de siempre en la distancia de Filípides. Impecable gestión del funcionamiento atencional.


Mi más sincera enhorabuena para este descomunal atleta.

martes, 17 de septiembre de 2019

Cuando la autoconfianza se impone al cansancio

















"La selección española de baloncesto fundamentó su triunfo en la final gracias a un nivel óptimo de autoconfianza".


Han pasado 48 horas desde que la selección española de baloncesto se proclamó campeona del mundo en Pekín, tiempo suficiente para analizar las claves de semejante éxito.

Al margen de cuestiones técnicas, tácticas y físicas y por supuesto del descomunal talento de nuestros jugadores, me gustaría resaltar la que en mi en modesta opinión ha sido una de las claves de este éxito: "La autoconfianza de este grupo en sus posibilidades".


La autoconfianza es una de las variables más relevantes que inciden en el rendimiento deportivo y que es necesario trabajar de forma continuada.

Se refiere a la confianza que tienen los deportistas en sus propios recursos para enfrentarse con éxito a las demandas en los entrenamientos y en la competición y tiene que ver con la percepción de control.

Al igual que sucede con el "nivel de activación" o "la motivación" todo deportista debe encontrar su nivel óptimo de autoconfianza. Una sobreconfianza puede llevar a un estado excesivo de relajación mientras que un déficit puede crear inseguridades perjudiciales para su rendimiento.

En el caso de nuestra selección de baloncesto, los niveles de autoconfianza fueron progresivamente aumentando según avanzaba el torneo con la mejoría de su juego. El cenit se alcanzó tras la victoria frente a Australia, en semifinales y tras dos prórrogas.

Esta victoria tuvo un efecto tremendamente positivo por cómo se dio y cuándo se dio. Se produjo frente a un rival muy poderoso físicamente, tras ir a remolque durante gran parte del partido y justo dos días antes de la gran final frente a Argentina, período justo para que no haya tiempo a que el efecto positivo se diluya ni tampoco tan breve como para que no se asimile.

Así que España entró en la final sabiéndose fuerte mentalmente gracias a:

1.- Un nivel óptimo de confianza en sus posibilidades fundamentada en sus éxitos precedentes en los que sus protagonistas fueron constatando la tenencia de recursos para sobreponerse a las dificultades.

2.- Una sensación de percepción de control que fueron claves para llevarse la final con gran solvencia frente a una Argentina mucho más descansada físicamente que los nuestros.


ENHORABUENA CAMPEONES!!!










jueves, 9 de mayo de 2019

Nivel de activación

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Todo deportista debe aprender a autocontrolar su nivel de activación antes, durante y después de la competición para optimizar su rendimiento deportivo.

Hola,

Hoy me gustaría hablaros de una de las variables psicológicas que más influyen en el rendimiento deportivo: "el nivel de activación".


En el ámbito del deporte, la activación se refiere fundamentalmente a la respuesta tanto fisiológica como cognitiva que experimenta el organismo del deportista ante los distintos retos.


Ésta puede ser positiva o negativa. La motivación por el reto suele favorecer una activación positiva mientras que la ansiedad, el estrés o el miedo al fracaso suele propiciar una activación negativa.


Ambos tipos de activación pueden ser beneficiosas o perjudiciales, por tanto, no debe confundirse activación negativa con activación perjudicial ni activación positiva con activación beneficiosa. Por ejemplo, el estrés puede hacer que estemos en un estado de alerta óptimo que nos haga rendir mejor mientras que una sobremotivación nos puede conducir a un nivel de activación demasiado elevado que nos haga cometer errores en la toma de decisiones.


Lo verdaderamente importante es que el deportista identifique su nivel de activación, ya sea positiva o negativa, y sea capaz de controlarlo y situarlo en el nivel óptimo para poder rendir al máximo nivel.


La clave para identificar el nivel de activación está en la propia autoobservación que hace el deportista sobre aspectos fisiológicos (sensaciones corporales como tensión muscular, frecuencia cardiaca, temblores, sudoración, etc.) o sobre aspectos cognitivos (pensamientos, autodiálogos, imágenes, etc.).


Para el autocontrol de su nivel de activación, el deportista puede utilizar una escala subjetiva de 0 a 10 puntos para cuantificar los distintos niveles de activación que vaya experimentando ante las distintas situaciones que se le presente. La valoración 0 corresponderá a un estado de relajación absoluto mientras que el 10 reflejará un estado de máxima activación.


Entre ambos valores el deportista encontrará su nivel óptimo de activación a través de la práctica continuada de identificación y cuantificación de su nivel de activación.


La activación también se puede medir de forma objetiva a través de datos de frecuencia cardiaca o mediante la observación de determinadas conductas como acciones impulsivas, por ejemplo, pero lo ideal es que sea el propio deportista el que mediante la autoobservacion aprenda a controlar su nivel de activación hasta situarlo en el punto en el que le permita rendir mejor.


Con la ayuda de un psicólogo deportivo el deportista puede aprender a desarrollar estrategias que le ayuden a estos propósitos y alcanzar asi el rendimiento deportivo deseado.

viernes, 3 de mayo de 2019

Enfoque atencional

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Todo deportista debe seleccionar los estímulos más relevantes para su rendimiento y ofrecerles las respuestas más adecuadas que exija cada situación.

Hola,

Hoy me gustaría hablaros de una de las variables psicológicas que más inciden en el rendimiento de todo deportista: " el enfoque atencional".


¿Quién no se ha fijado alguna vez en el nivel de concentración/atención con que un tenista espera el saque de su rival?, ¿o de un atleta en los tacos de la salida ante una prueba de velocidad? ¿o el de un jugador de golf antes de golpear la bola en el green? Seguro que de una forma o de otra todos hemos visualizado imágenes de deportistas de élite ante situaciones que exigen un enfoque atencional máximo.


Pero, ¿que implica eso del enfoque atencional?. Deciros que no se trata simplemente de estar atento a algo para actuar de forma correcta. Es un proceso mucho más complejo que conlleva:

1.- Estar alerta
2.- Recibir y asimilar información
3.- Analizar datos
4.- Tomar decisiones
5.- Actuar a tiempo
6.- Actuar con precisión


Para entender mejor la relevancia de esta variable pongamos el siguiente ejemplo práctico:


Supongamos que un entrenador de atletismo quiere que su velocista mejore sus prestaciones en la prueba de 100 mts. Tras años de trabajo con su atleta, cree que la mejora puede venir por el lado del "enfoque atencional" dado que en otras variables relevantes como fuerza, técnica, motivación y gestión del estrés ya las tiene muy trabajadas y asimiladas.

Para trabajar el enfoque atencional de forma apropiada decide dividir la carrera en varias fases:


La primera es la salida. El estímulo a atender es el disparo (estímulo externo). En ese momento no debe atender a ningún otro estimulo que pueda precipitar su reacción provocando una salida nula. Tampoco debe atender atender a ningún otro estímulo que retarde su puesta en acción. La concentración ha de ser máxima para que su reacción sea extremadamente rápida.


La segunda es la fase de aceleración. En esta fase no existe estímulo externo al que atender. La concentración tiene que ver con la posición corporal (estímulo interno). El atleta debe estar atento a la posición de su cuerpo en esos primeros apoyos: agachado, empujando fuerte hacia adelante con sus pies, braceando con la mirada fija hacia el suelo y evitando ponerse erguido demasiado pronto. No debe distraerse con otros estímulos externos como por ejemplo mirar a sus rivales.


La tercera es la fase de transición. El estímulo a atender en esta fase (suele tener lugar entre el metro 20 y el 40 según el caso) tiene que ver con la sensación corporal (estímulo interno). En el momento que el atleta perciba que ya no puede acelerar más, debe progresivamente erguirse hasta correr completamente estirado. Esta transición de abajo hacia arriba debe ser progresiva para evitar el bloqueo y por tanto una desaceleración.


La cuarta es la fase de relajación. El atleta ya corre completamente erguido. Está afrontando la segunda mitad de la recta. Ya no puede acelerar más. Está en máxima velocidad. Toca relajarse y mantener lo conseguido. Su atención debe estar dirigida a tales fines (sensaciones corporales, estimulos internos)  sin atender a la posición de sus rivales ni a ningún otro estímulo externo que le pudiese desconcentrar. Una buena técnica de carrera con buena elevación de rodillas, braceo coordinado y relajación de hombros es definitiva en esta fase.


La quinta fase es la finalización. El atleta está ya en los cuadros, a menos de diez metros de la meta. El estímulo atender será la posición de sus rivales (estímulo externo). En función de su situación con respecto a ellos decidirá si inclinar el pecho hacia adelante con los brazos estirados hacia atrás o simplemente dejarse llevar.


El entrenador trabaja con su atleta el enfoque atencional en cada una de las fases para ir encadenándolas progresivamente. En cada una de ellas transmite los estímulos a atender, la información a procesar, la toma de decisiones y la precisión en su ejecución.


Como se puede ver en este ejemplo el enfoque atencional juega un papel decisivo en el rendimiento deportivo por lo que trabajar esta variable en los entrenamientos es fundamental.


El psicólogo deportivo puede asesorar tanto a entrenadores como a deportistas en cómo ha de trabajarse para que la concentración del deportista en cada momento sea máxima, sea atiendan a los estímulos correctos, se procese la información de forma adecuada y en función de ésta se tomen las decisiones más apropiadas para que finalmente sean ejecutadas de la forma entrenada.





martes, 30 de abril de 2019

Caso práctico fútbol: Objetivos para lateral izquierdo


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Unos "objetivos de resultado" bien planteados consolidan la motivación básica del deportista mientras que los de realización son fuente inequívoca de motivación cotidiana y de autoconfianza.



Hola,

En una de mis anteriores entradas señalaba como aspecto clave para mantener elevados los niveles de motivación el establecimiento de forma apropiada tanto de objetivos de resultado como de objetivos de realización. Veamos el siguiente ejemplo práctico:

Supongamos que un entrenador de un equipo de fútbol quiere que su lateral izquierdo suba más por la banda para crear situaciones de peligro en el área rival. Como he sugerido antes, debemos fijar en primer lugar, un objetivo de resultado que sea realista, alcanzable, concreto y mensurable.


Para ello, partiremos de datos de la temporada anterior. En dicha temporada su media de subidas por la banda era de dos por partido. En esta fase, no atenderemos a la calidad de dichas acciones (objetivos de realizacion), sólo nos centraremos en el objetivo de resultado, que será que suba cuatro veces de media por partido y que ese registro deba alcanzarse en el primer tercio de liga para consolidarse posteriormente.


Una vez fijado el objetivo de resultado (subir cuatro veces de media por partido), lo siguiente será concertar una reunión individual entre entrenador y deportista. En ella sería oportuno contar con la presencia del psicólogo deportivo. El objetivo de dicha reunión es comunicar al deportista, de una forma amable y motivadora, el nuevo reto a alcanzar, haciéndole ver los beneficios que podrían conllevar, tanto para él como para el equipo, la consecución del mismo.


Debe buscarse el consenso, que es fundamental para fortalecer el compromiso del deportista quien debe ver en el reto algo estimulante y alcanzable y no algo que le genere un estrés adicional que pueda influir negativamente en su rendimiento.


Una vez finalizada dicha reunión, es muy importante transmitir al resto del equipo el objetivo acordado con nuestro lateral. De esta forma, se hace participe a sus compañeros del reto y del beneficio que para el colectivo puede suponer su logro.


Ya en las sesiones de entrenamiento, el entrenador debe fijar los objetivos de realización necesarios para que su deportista pueda alcanzar la cifra de cuatro subidas por partido.


Para ello, deberá definir las situaciones en las que deben producirse esas subidas (situaciones antecedentes). Lo conveniente es que en una primera fase esas situaciones sean lo menos complejas posibles para que los errores sean menos probables y se vaya fortaleciendo poco a poco la autoconfianza del futbolista. Por ejemplo, subir sólo en situaciones de contraataque y siempre que exista algún compañero que pueda cubrir su posición.


En esas sesiones, además, deben provocarse intencionadamente estas situaciones con cierta frecuencia, (ensayo-repetición), y deben ser conocidas por sus compañeros. En esta fase de aprendizaje, el entrenador debe dar refuerzo positivo al futbolista cada vez que suba por la banda independientemente del resultado final de su actuación y deberá estar atento a los posibles errores que cometa su jugador para corregirlos en el momento.


Cuando esta habilidad-conducta esté consolidada, se deberán plantear en los entrenamientos situaciones estresantes similares a las que se encontrará en partidos oficiales. De esta forma, irá aprendiendo a gestionar adecuadamente el estrés o situación amenazante que supone el temor a cometer errores en competición.


Con la temporada ya avanzada, se puede ir teniendo registros sobre sus actuaciones, y con esos datos  se podrán hacer valoraciones sobre el grado de cumplimiento tanto de los objetivos de realización como de resultado. Estos datos pueden ir acompañados de vídeos donde se visualice su conducta para que el futbolista observe por ejemplo si ha subido en las situaciones antecedentes planteadas, si en determinadas ocasiones ha habido inhibición, etc.


Toda la información se compartirá con el deportista en una reunión de carácter individual. Si los objetivos han sido alcanzados, se podrán plantear otros nuevos que entrañen situaciones antecedentes algo más complejas. Por ejemplo, subir no sólo en situaciones de contraataque sino además en situaciones de juego estático cuando, por ejemplo, vea espacios sin ocupar en posiciones más avanzadas. Ahí no tendrá la oposición del rival y podrá recibir cómodamente el balón (nueva situación antecedente).


El proceso de aprendizaje de esta nueva conducta será el mismo que para el caso anterior: ensayo-repetición en entrenamientos dando refuerzo positivo y feedback al deportista y creando situaciones estresantes similares a la de competición.


Se elaborará una nueva hoja de registros que incluya datos sobre sus actuaciones en partidos oficiales. Dicha hoja deberá reflejar la conducta del deportista en las dos situaciones antecedentes planteadas hasta la fecha (contraataque y juego estático) y se compartirá nuevamente la información con el deportista. En caso de que los objetivos no hayan sido alcanzados habrá que analizar las causas para establecer las correcciones oportunas.


Con esta forma de proceder en el establecimiento de objetivos es muy probable que nuestro futbolista haya adquirido un nivel óptimo de motivación y sea capaz de mantenerlo a lo largo de la temporada.

Se ha buscado el consenso, se ha sentido partícipe en las decisiones y por tanto valorado, y además ha aprendido unas habilidades y conductas que han aumentado su autoconfianza ante el reto.


Además sus compañeros se han beneficiado de su actuación y su positiva valoración hacia él incrementa el sentido de pertenencia al grupo de nuestro lateral. Esto último es especialmente importante en el caso de deportistas jóvenes para los que adquiere especial relevancia el reconocimiento de su labor por parte de sus compañeros.


Finalmente, ante este éxito, el deportista se encuentra en una formidable predisposición para afrontar nuevos objetivos que le ayuden a seguir mejorando en su rendimiento futuro.


miércoles, 24 de abril de 2019

Objetivos y Motivación: "Todo lo que no se mide no sirve"


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No hay  mejor motivo para la acción (motivación) que tener un buen objetivo por el que pelear

Hola,

Como ya he comentado en el artículo anterior, uno de los factores más importantes que contribuyen a que nuestros deportistas adquieran unos niveles óptimos de motivación y que éstos puedan mantenerse a lo largo de toda la temporada, es el hecho de que tengan unos objetivos atractivos por los que pelear. Pero, ¿cómo han de ser estos objetivos?, ¿Cuándo se deben establecer?, ¿Quiénes deben fijarlos?.


En primer lugar hay que señalar que existen dos tipos de objetivos: objetivos de resultado (dirigidos a la consecución de un resultado determinado) y objetivos de realización (habilidades o conductas que se deben adquirir para poder lograr ese resultado). Los primeros son claves para mantener una elevada motivación básica mientras que los segundo son fundamentales para la motivación cotidiana y los niveles de autoconfianza.



Los objetivos de resultado pueden actuar como un elemento altamente motivacional si son bien planteados. Para ello deben reunir las siguientes características: deben ser atractivos para el deportista, deben ser realistas, es decir, alcanzables, concretos, no ambiguos y deben ser mensurables para que pueda existir una posterior evaluación (todo lo que no se mide no sirve).


Se deben fijar a principio de cada temporada por parte del entrenador y deben ser transmitidos al deportista de forma concisa, pulsando su opinión para que sean consensuados y haya una mayor implicación y compromiso por ambas partes.


Debe haber un calendario en el que se marquen los objetivos prioritarios a medio o largo plazo así como los objetivos intermedios que ayuden al deportista a mantener intacta su motivación a lo largo del tiempo.


Por último, debe existir una evaluación periódica para ver el grado de cumplimiento de los objetivos planteados y en su caso corregir las desviacones existentes.





Los objetivos de realización deben ser utilizados como estrategia para conseguir los objetivos de resultado. Se trata de objetivos sobre habilidades y conductas que han de plantearse en cada sesión de entrenamiento explicando al deportista de forma concreta qué se pretende conseguir con el aprendizaje de dichas habilidades y conductas. 


Si el deportista logra adquirir una habilidad-conducta determinada y percibe que logra los resultados de objetivo como consecuencia del aprendizaje de dicha habilidad-conducta su nivel de autoconfianza se disparará actuando como un elemento motivador fundamental para afrontar cualquier reto. Es en ese momento cuando empieza a ser consciente de que dispone de los recursos necesarios para afrontar los retos planteados porque los ha trabajado con éxito previamente. Se trata
por tanto de ayudar al deportista a adquirir una
"autoconfianza fundamentada" y "no ficticia" que contribuya a incrementar la motivación por el logro de objetivos tanto a corto como a largo plazo.



Tanto en el caso de objetivos de resultado como de realización, el entrenador puede apoyarse en la figura del psicólogo deportivo quien le podrá asesorar sobre el planteamiento de los mismos, su comunicación al deportista, su seguimiento diario y su posterior evaluación. También, si procede, en las correcciones que haya que introducir ante posible desviaciones en el grado de cumplimiento. Todo ello con el objetivo primordial de adquirir y mantener el nivel de motivación óptimo del deportista a lo largo de toda la temporada. 



martes, 23 de abril de 2019

Motivación y rendimiento deportivo


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Motivación, un motivo para la acción


Hola,

Quería estrenarme en el blog reflexionando sobre una de las variables psicológicas que más inciden en el rendimiento deportivo: La motivación.


En no pocas ocasiones hemos escuchado eso de que un deportista está rindiendo por debajo de sus posibilidades porque su motivación por el reto ha disminuido, o lo que es peor, porque ésta ha desaparecido por completo. Pero, ¿qué es eso de la motivación? Aunque, a lo largo de estos últimos años se han propuesto múltiples definiciones sobre este concepto, yo particularmente me quedó con la más sencilla: Motivación, como su propio nombre indica, es tener un motivo para la acción. 


En el caso particular de la psicología deportiva me referiré a ella como el grado de interés que tiene el deportista por su actividad. En la medida que dicho interés sea elevado su motivo para la acción será más sólido y por lo tanto la posibilidad de que dicho interés se diluya en el tiempo será menor. Igualmente, en esas condiciones, el deportista se encontrará en una mejor predisposición para asumir los costes que cualquier reto conlleva en términos de esfuerzo, sacrificio y compromiso.


Los niveles de motivación de los deportistas suelen sufrir importantes variaciones a lo largo de una misma temporada. En general, puede decirse que éstos son elevados al inicio y van disminuyendo con el transcurso de la misma.


En una fase inicial, el interés y el grado de compromiso de los deportistas por alcanzar los objetivos planteados (motivación básica), suelen ser muy elevados. En esta etapa no se suelen percibir síntomas de falta de autoconfianza, ni frustraciones por la no consecución de objetivos, ni desgaste en términos físicos ni psicológicos. Es una fase de grandes expectativas presidida por elevadas dosis de ilusión ante los retos por conseguir, lo que favorece un buen clima de trabajo en los entrenamientos diarios (motivación cotidiana).


Sin embargo, a medida que transcurre la temporada, la motivación suele disminuir provocando déficits motivacionales con consecuencias negativas en el rendimiento deportivo. Esta tendencia suele estar asociada a factores que tienen que ver, sobre todo, con el incumplimiento de los retos planteados ya sean individuales o colectivos y con la percepción de que no se tienen los recursos necesarios para dominar las tareas que nos deberían facilitar la consecución de dichos objetivos. Ambas situaciones provocan una falta de autoconfianza en el deportista que incide negativamente en su interés por la actividad y por tanto en su rendimiento.


De igual forma, el agotamiento psicológico, especialmente en deportistas de élite con niveles de exigencia muy elevados, y otras alteraciones de tipo psicopatológico (ansiedad, depresión, etc.), relacionados o no con la actividad deportiva, deben ser igualmente considerados y vigilados.


Se puede decir por tanto, que la motivación del deportista es como el depósito de gasolina de un coche. A medida que el coche es utilizado, los niveles de combustible van bajando por lo que debemos reponerlos para evitar que el vehículo se pare.


Pero, ¿cómo podemos conseguir mantener un nivel de motivación óptimo en nuestros deportistas a lo largo del tiempo?. En la mayoría de los casos los entrenadores deportivos, por falta de asesoramiento, intentan motivar a sus deportistas utilizando estrategias de "fabricación casera" que a veces han dado buenos resultados pero que en otras ocasiones han supuesto el efecto contrario al que se pretendía.


Así pues, errores tales como objetivos mal planteados o planteados a destiempo, incentivos inapropiados, conflicto de intereses entre entrenador y deportista, mala o nula comunicación entre las partes o el ignorar cuestiones extradeportivas que pueden estar afectando al deportista en su rendimiento, suelen darse con excesiva frecuencia provocando déficits motivacionales.


Por el contrario, existen entrenadores que, inconscientemente, pretenden motivar mucho a sus deportistas y lo hacen de forma exagerada creando en ellos un exceso de motivación que suele derivar en  sobreesfuerzos que normalmente acaban en lesiones.


Para evitar que los errores anteriormente descritos se produzcan y logremos ser eficaces en la adquisición y mantenimiento de niveles óptimos de motivación, existen distintas técnicas de intervención psicológica. Entre ellas destacaré las que en mi humilde opinión son las más relevantes, a saber: el establecimiento de objetivos adecuados tanto de realización como de resultado, el desarrollo de técnicas de modelado (reforzamiento sistemático de las aproximaciones sucesivas a las conductas-objetivo), la firma de contratos contingentes o conductuales entre entrenador y deportista, la utilización de matrices de decisiones donde se expongan los beneficios potenciales a obtener y los costes que se deben asumir, la utilización de tablas de registros sobre resultados y conductas de una conducta determinada y por último, el establecimiento de programas de reforzamiento apropiados.


En posteriores entradas os hablaré más en profundidad de alguna de estas técnicas motivacionales y cómo se pueden aplicar en el contexto de una disciplina deportiva concreta. De momento, es muy importante entender que, al igual que ocurre con los aspectos físicos, técnicos y tácticos, la motivación debe trabajarse a lo largo de toda la temporada junto con el resto de variables psicológicas que afectan al rendimiento deportivo (autoconfianza, estrés, nivel de activación, enfoque atencional, agresividad, tolerancia a la frustración, etc.) y todo ello dentro de un programa integral de entrenamiento deportivo que debería ser consensuado entre entrenadores, preparadores físicos y psicólogos deportivos.






domingo, 21 de abril de 2019

Currículum

N

DATOS PERSONALES:

Nombre y apellidos: Javier Rodrigo Romeo
Fecha de nacimiento: 02/07/1969
Teléfono de contacto: 658 20 93 06
Correo electrónico: rodrigojavi88@gmail.com


EXPERIENCIA PROFESIONAL

 Actualidad: Profesor de Economía y de Matemáticas en el Colegio Inglés de Asturias.

Junio 2010- Julio de 2018: Director-Gerente de MOVIEDO, Concesionario Oficial Citroen en Asturias..

Octubre 2007- 2018: Entrenador de Atletismo, C.C. La Fresneda y Oviedo Atletismo

Septiembre 1999- Septiembre 2009: Director Comercial de INVASA, Concesionario oficial Seat en Oviedo.

Enero 1995-Septiembre 1999: Director de Riesgos en Hierros Cantábrico, SA, Gijón

Septiembre 1994- Enero 1995. Gestor de cartera de valores en Asturbrokers.


FORMACIÓN

Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales. Universidad de Oviedo (1988-93)

Master en Banca y Finanzas. Universidad de Reading, U.K. (1993-94)

Master en Formación del Profesorado. Ciencias de la Educación. Universidad de Oviedo (2009-10)

Monitor Nacional de Atletismo. Real Federación Española de atletismo (2010-11)

Experto en psicología deportiva (2018-2019). UNED.

Estudios primarios, secundarios y C.O.U en el Colegio San Ignacio de Oviedo.


IDIOMAS : INGLÉS. CERTIFICADO B2 CAMBRIDGE UNIVERSITY. 


Competencias comunicativas
  Buenas dotes comunicativas adquiridas durante mi experiencia como profesor de economía y matemáticas con estudiantes de bachillerato así como por mi experiencia en dirección de equipos en el ámbito de la empresa privada y en el mundo de la dirección deportiva.

Competencias de organización/ gestión
  Diez años dirigiendo la Escuela de Atletismo de La Fresneda. Entrenador del Oviedo atletismo durante dos temporadas. Seis años de experiencia dedicada a la enseñanza de la asignatura de Economía en el Colegio Inglés de Asturias. Más de 20 años de experiencia en la organización y gestión de recursos materiales y humanos en la empresa privada.

Competencias relacionadas con el empleo
  Experto en psicología del deporte. Tratamiento de variables psicológicas que influyen de manera decisiva en el rendimiento deportivo: motivación, autoconfianza, estrés, nivel de activación, enfoque atencional y agresividad. Coaching deportivo.


Competencias informáticas 

  Conocimientos de programas de Microsoft Office. Internet y Redes Sociales.


Permiso de conducir
  Disponibilidad de vehículo propio



                                             
Premios y distinciones    
                                             

                                                                                                                                                                                                                                        

Seis veces campeón de España veterano de salto de altura y cinco veces subcampeón.
Cuarto puesto en el Campeonato de Europa de atletismo en salto de altura. Madrid 2018
▪Campeón de Asturias absoluto en salto de altura en dos ediciones.
▪Atleta veterano internacional.
▪Otros méritos deportivos: Sub 3 horas en Maratón. Cuarto puesto en el Campeonato de España de 100 Kmt 2006
, Distinguido por el Ayuntamiento de Siero en cuatro ocasiones por méritos deportivos.
 ▪Premio “Fresnedino del año” (2018). El periódico de La Fresneda.

                                         Foto: Javier Rodrigo campeón de España Master. Salamanca 2018.


                                                              
               















Bienvenidos!!!

COVID 19: EL RIVAL INESPERADO